Opiniones

¿Cómo hacían los incas con la protección social?

En los tiempos actuales y en materia de Seguridad Social hablamos de cobertura, riesgos o contingencias sociales, solidaridad, prestaciones. Pero, ¿Cómo era todo ello en las sociedades antiguas? En nuestro caso, ¿Cómo era la protección social en el Incanato?

El Inca Garcilaso de la Vega, hijo de princesa inca y de conquistador español, escribe sus Comentarios Reales, publicados en Lisboa en 1609.

1. En unos de sus Comentarios Reales dice:

“En el labrar y cultivar las tierras también había orden y concierto. Labraban primero las del sol, luego las de las viudas y huérfanos y de los impedidos por vejez o por enfermedad. Todos estos eran tenidos por pobres y por tanto mandaba el Inca que les labrasen las tierras.

Y tocaban una trompeta o caracol para pedir atención y a grandes voces decían: ´Tal día se labran las tierras de los impedidos. Acuda cada uno a su pertinencia”.

La vida en la sociedad Inca tenía sus grupos sociales pero no cabe duda que había una interrelación y que todos actuaban de manera solidaria. Las disposiciones comunes significaron el reflejo de la vida en la sociedad y el respeto por los grupos sociales llamados “pobres”.

En este caso, se refiere a la actividad del cultivo de la tierra y, solidariamente, el orden en que debía darse, predominando las de los menos favorecidos, para lo cual el Estado dictaba normas que eran acatadas. 

2. Agrega:

“Decían que a los viejos, enfermos, viudas y huérfanos les bastaba su miseria sin cuidar de la ajena. Si los impedidos no tenían semilla se la daban de los pósitos (de los cuales les diremos adelante)”.

¿No son éstas las actuales contingencias de vejez, enfermedad o incapacidad y muerte que dan lugar a la protección a través de prestaciones como jubilación, invalidez y sobrevivientes? El reconocimiento de las contingencias y su protección a través de una regulación normativa se observa desde la época incaica. Y continuará a través del tiempo.

Y, definitivamente, a través de un fondo o sustento solidario (los pósitos, depósitos comunes de granos para el pan) a fin de ser distribuidos adecuadamente; en este caso, para los viejos, enfermos y viudas.  

3. Y aún más:

“Los viejos de 50 años arriba estaban libres de tributo. Y todas las mujeres, así las doncellas solteras y viudas como las casadas. Y los enfermos, hasta que cobraban entera salud. Y todos los inútiles como ciegos, cojos y mancos y otros impedidos de sus miembros aunque los mudos y sordos se ocupaban en las cosas donde no había necesidad de oír ni hablar”

Reitera pues las contingencias de vejez, invalidez y muerte, la exoneración de cargas tributarias y la unión solidaria de respeto a quienes estuvieran padeciendo de las contingencias.

En definitiva, estamos ante una sociedad debidamente organizada que presenta determinadas características en materia social: identificación de las contingencias (invalidez, vejez y muerte), normas que regulan su tratamiento específico basado en la protección, el objetivo de contribuir a la cobertura de las necesidades generadas por la contingencia que padecen. Y todo ello, basado en el sentido de la ayuda mutua, de un respetado sentido de solidaridad entre sus habitantes que, en los últimos tiempos, se viene trastocando hacia el individualismo.        

Un sistema que ahora se denomina de protección social. Los tiempos pasan, es verdad. Las sociedades han cambiado, es cierto. Pero, los orígenes y, sobre todo, los principios, se mantienen.    

Lima, 23 noviembre de 2020

Nota. – Los párrafos corresponden a la edición de los Comentarios Reales, del Fondo de Cultura Económica, con índice analítico y glosario del Doctor Carlos Araníbar, Primera edición, 1991.

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